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Servidor de desarrollo

Envíos informativos de cómo configurar un servidor local para desarrollo web.

Servidor web con Debian 8 Jessie en Virtualbox

Para el servidor de desarrollo necesitaremos primero un lugar donde alojarlo, en nuestro caso vamos a hacerlo en un ordenador virtual dentro de un sistema windows, pero se puede hacer lo mismo, con pocas diferencias en cualquier otro sistema capaz de virtualización, o incluso en un ordenador dedicado a esta tarea si se dispone de uno. Virtualbox es un software que permite crear ordenadores virtuales dentro de otros, además hace posible compartir el portapapeles entre ambos y las carpetas que elijamos para tal fin. La principal ventaja de un sistema virtualizado desde nuestro punto de vista es que podemos guardar el estado del sistema en un punto determinado y restaurarlo en el momento que lo necesitemos, pudiendo experimentar y romper todo lo que deseemos el sistema huesped y recuperar el último estado en el que funcionaba correctamente en unos pocos pasos y sin necesidad de reinstalar y configurar de nuevo el sistema estropeado.

 

Instalar el software del emulador.

Encontraremos una versión de VirtualBox en este enlace. https://www.virtualbox.org/wiki/Downloads elegiremos la adecuada para nuestro sistema. El paquete de extensión no es realmente necesario, pero se puede instalar si se desean algunas características extras.

La instalación en windows es muy sencilla, todo lo necesario está incluído en el instalador y basta con responder a las preguntas que vaya haciendo el instalador afirmativamente.

Después de eso crearemos la máquina virtual. Virtual Box tiene una serie de plantillas y sólo iremos adecuando un poco la configuración sugerida a nuestras necesidades.

Primero pincharemos en el icono de “New”, una estrella azul.
Escribiendo el tipo de sistema operativo, el asistente irá eligiendo la configuración de Hardware que más se adecuará. En nuestro caso Debian 8 x64, que elige un sistema operativo Linux y distribución Debian de 64 bits.
A continuación nos presentará una barra de desplazamiento con un campo numérico asociado para escoger la cantidad de memoria que le asignaremos a la máquina. Dependiendo de la que tengamos disponible pondremos la que deseemos, en este caso 4096 MB o 4 GB son lo elegido. Una cantidad más que razonable para nuestro servidor, y que deja suficiente libre en el anfitrión para funcionar con normalidad. Un código de color en la barra muestra las cantidades recomendables, verde más recomendable, rojo menos.
En nuestra lista de la compra de un PC virtual nos preguntará por el disco duro, seleccionaremos la opción de crear uno, hemos elegido uno VDI, pero si deseamos exportarlo siempre hay una opción en el menú de fichero. Treinta GB es un tamaño adecuado para instalar las aplicaciones que usaremos para preparar el servidor y los ficheros de nuestra web, pero se puede elegir cualquier cantidad que se considere apropiada, teniendo en cuenta que cuanto mayor sea el disco será más lento y más memoria consumirá.
Tras esto el asistente de creación terminará y tendremos una nueva máuina en el listado de virtuales disponibles. Vamos entonces a configurar algunas opciones más para que vaya mejor. Con la máquina seleccionada pincharemos el botón de configuraciones (la rueda dentada amarilla) que nos abrirtá una ventana con las opciones disponibles.

La opción “general no la tocaremos, no es necesario.
En la opción “System” o sistema podemos ajustar el número de procesadores y núcleos que asignaremos a la máquina, la memoria RAM de la que dispondrá y el modo de funcionamiento. Asignar la mitad de los núcleos de nuestro sistema es seguro y dará a nuestro virtual la potencia necesaria para funcionar correctamente en un entorno reducido. Si hemos configurado la BIOS del anfitrión correctamente y le hemos dicho que use virtualización dejeremos marcadas las casillas de VX-t/AMD-v para que el virtual use directamente las instrucciones de nuestro micro, aumentando consierablemente el rendimiento. VMWare tiene opciones parecidas y en ambos se activan automáticamente si la BIOS del anfitrión está correctamente configurada. Con Qemu deberemos instalar y activar el KVM en Linux o KQemu en windows.
Si bien no vamos a usar aplicaciones 3D, es buena idea aumentar la memoria disponible para la gráfica al máximo y habilitar la aceleración gráfica. Como sí usaremos un entorno gráfico para hacer algunas tareas ya que esta guía está pensada para usuarios de Windows, dejar que el virtualizador tenga capacidad gráfica suficiente en buena idea. Si queremos podemos activar la grabación de vídeo. En otra sección comentaremos las capacidades y opciones para capturar pantallas ya que el comportamiento del portapapeles y la impresión de pantalla cambia un poco y puede resultar confuso.
La red la confiraremos en modo “puente” o “Bridge”, de este modo el virtual tendrá una IP propia que nos permitirá configurar los parámetros del sistema necesarios para que funcione como un servidor web independiente, e incluso como servidor de nombres de dominio, funcionalidades que nos serán de utilidad en caso de que queramos usar más de un dominio y acceder a ellos desde distintas máquinas.
El disco duro lo dejaremos tal y como lo configuramos, pero añadiremos una imagen ISO previemente descargada de la página de Debian, para instalar el sistema operativo en el que correrá la máquina virtual. Basta con pinchar sobre un icono que aprece a la derecha, con forma de CD y se abrirá un desplegable con opciones para elegir la imagen a ser usada como CD virtual.
Una vez configurado el hardware y elegido el CD de instalación procederemos a arrancar la máquina, pulsando F12 en la pantalla de arranque podremos elegir el dispositivo encargado de cargar el sistema operativo, elegiremos la unidad óptica y comenzaremos a instalar Debian 8, paso que se explica en el siguiente envío de esta serie.

En el siguiente envío:
Instalar DEbian 8 y los programas que nos asistirán en la configuración del servidor.

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